La mejora de la calidad de vida de las personas y la reducción de la pobreza sólo son posibles si se respeta la naturaleza. La mayoría de los recursos que nos ofrece la naturaleza, como la fertilidad de los suelos y el agua limpia, están siendo sobreexplotados por la actividad humana.
La excesiva tala de árboles, la pesca descontrolada en los océanos y el incremento de las amenazas del cambio climático ocasionan mayores presiones en el medio ambiente.
En consecuencia, la capacidad que tiene el mundo natural para dar cabida a la vida humana está siendo mermada. El número de personas que emergerá de la pobreza será menor, otras caerán en ésta y todo ello irá acompañado por un aumento de los conflictos relativos a la disminución de la disponibilidad de los recursos vitales, como por ejemplo el agua.
La gestión correcta de los medio ambientes naturales tiene la ventaja añadida de reducir el impacto de los desastres naturales, como los huracanes y las inundaciones, sobre la población vulnerable.




