Por: Simon N. Stuart
Dirección: 1 Pioneer Avenue, Bath, BA2 5QX, UK
Telf: ++44 5600 758 587
E-mail: simon-stuart@btconnect.com
Desde el año 2000, la CSE y el Programa de Especies han transformado las evaluaciones de biodiversidad, a través de la Lista Roja de la UICN. El número de especies incluidas en la lista ha aumentado de 18.000 a casi 50.000 en el 2008. Más importante aún, la cantidad de datos sobre cada especie se ha incrementado masivamente, con mapas de distribución ahora disponible para más de 15.000 especies.
Personalmente, he revisado más de 12.000 fichas informativas, una experiencia que me dejó con dos impresiones principales.
En primer lugar, todavía no logramos alcanzar el reto global de asegurar la sobrevivencia de especies. Aunque hay éxitos impresionantes, estos aún constituyen las excepciones. Los índices de extinción están incrementándose, las poblaciones de la mayoría de las especies están disminuyendo, y el potencial de las especies de proporcionar beneficios sustentables para comunidades de seres humanos se ha reducido.
En segundo lugar, como resultado de las evaluaciones de especies de la CSE, tenemos un mejor conocimiento de cómo debemos abordar esta crisis de manera efectiva. Nuestros datos nos proporcionan una importante orientación en relación a los lugares específicos que debemos conservar, las amenazas que debemos combatir, las especies que debemos priorizar, y las políticas a seguir.
En contraste con la situación de hace ocho años, ahora sabemos qué se debe hacer para abordar la pérdida de especies.
En resumen, la situación está empeorando. Sabemos lo que tenemos que hacer para combatir esta tendencia decreciente – pero no estamos haciéndolo todavía.
Para avanzar en medio de estos retos, la CSE tiene que colaborar con una red de socios más amplia que nunca, para comunicar las necesidades de conservación, el diseño de programas efectivos, construir voluntad política, e incrementar los recursos humanos y financieros necesarios para la conservación. También debe resaltar el poder real de su red de voluntarios. Como el nuevo presidente electo de la CSE, llevaré a cabo estos objetivos a nivel mundial, nacional y regional, en sociedad con las oficinas, comisiones y miembros de la UICN.
Específicamente, priorizaré las siguientes actividades:
- Organizar una serie de consultas regionales y nacionales, culminando con una reunión global en el propuesto Congreso de Especies de la UICN, donde presentaremos una agenda global para enfrentar la crisis de especies.
- Esta agenda será elaborada mediante un proceso de enfoque ascendente, de abajo a arriba, en las regiones y los países, y será apuntalada por los datos y conocimientos de la CSE.
- Asegurar que el trabajo de las evaluaciones de especies de la CSE sea sustentable. Buscaré consolidar y fortalecer la asociación de la Lista Roja, aumentar el número de instituciones que apoyan nuestro trabajo, y explorar nuevas opciones para lograr un financiamiento más estable.
- Enriquecer el sistema de datos de biodiversidad de la CSE para que sea mucho más representativo de los biomas y las especies del mundo. Priorizaré la finalización de las evaluaciones grandes de especies marinas, de agua dulce, de tierras áridas, y de las plantas, hasta el 2012.
- Elaborar un informe que muestre si la Meta de Biodiversidad 2010 ha sido lograda, a través de la segunda edición de la Evaluación Global de Especies. También, expandir el uso del índice de la Lista Roja como un indicador de la realización de la Meta 7 (sustentabilidad ambiental) dentro de las Metas de Desarrollo del Milenio.
- Explorar los factores que conllevan a éxitos de conservación, ya sea en la tierra o en el agua, como una base para el desarrollo de una guía práctica, relacionándose al trabajo actual del Equipo de Trabajo de Planificación de Conservación de Especies de la CSE.
- Investigar la importancia de las especies en el medio de vida de los seres humanos y los factores que determinan si es que su uso es sostenible o no. Dada la importancia de los factores ecológicos y sociales en lograr un uso sostenible de los recursos, exploraré la posibilidad de crear un grupo de especialistas con la Comisión del Manejo de Ecosistemas y con la Comisión del Medio Ambiente y Políticas Económica y Social.
- Enfocar esfuerzos sobre nuevas amenazas para las cuales aún no tenemos respuestas inmediatas, tales como el cambio climático, las enfermedades infecciosas (incluyendo la chytridiomycosis de los anfibios) emergentes, la acidificación de los océanos; además de delinear consejos para mitigarlas.
- Implementar una nueva estructura para la CSE, que sea desarrollada mediante un proceso abierto y consultivo, el cual involucre a las partes interesadas en la comisión y en la membresía de la UICN y el Secretariado, para así maximizar nuestra contribución al enfoque de “Un Programa” de la UICN.
- Lo anterior es un programa ambicioso, y no puede ser aplicado en un cuadrienio del UICN. Pero podemos hacer un comienzo. En América del Sur sería bueno discutir las posibilidades de organizar las agrupaciones nacionales del CSE, como ya se ha iniciado en Bolivia. El potencial de utilizar las agrupaciones nacionales de la CSE para ayudar a construir un puente entre los datos científicos en las listas rojas a nivel nacional y mundial y la conservación, debería ser explotado. Yo estoy buscando trabajar con los miembros de la CSE en Sur América durante los próximos cuatro años, en la medida que tratemos de alcanzar el objetivo de la CSE: La crisis de extinción y pérdida masiva de diversidad biológica será adoptada universalmente como una responsabilidad compartida y dirigida por las acciones concertadas en todo el mundo.




